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Publicado el: 29 de Diciembre del 2020

UN ÁLBUM LLENO O UN LIBRO VACÍO

En Navidad hay una imagen que se repite en muchos hogares: niños rasgando los papeles de regalos para descubrir qué hay dentro y luego pasar, frenéticamente, al próximo regalo. “Cuando fui chico, me faltaron cosas, y no quiero que a mi hijo le pase lo mismo, no quiero que le falte nada”. Estos niños, con sus árboles de navidad tapados de regalos, son el fiel reflejo de una sociedad que busca brindarle a los niños satisfacción garantizada, convirtiéndolos en una generación apática y aburrida.

 Este fenómeno de insatisfacción y poca motivación, debido a la sobreprotección provoca el “Síndrome del ALBUM LLENO”. Esta moraleja, muestra lo que le ocurre a un niño que tiene un álbum para completar con figuritas, y debe esforzarse por llenarlo. Sin embargo, el padre para evitarle “el sufrimiento de la espera”, le completa el álbum. Eso le quita la emoción al juego y el niño se aburre. El sobre empacho de confort, no le permite crecer. Los padres se consuelan de su exceso de protección: “Ya van a tener tiempo de sufrir”, ignorando que le están quitando la posibilidad de aprender a lidiar con el dolor y la frustración. El exceso de confort, crea jóvenes sin deseos y con poca motivación por esforzarse. No pudieron crecer porque sus padres le suprimieron la capacidad de gestionar sus desafíos y carencias. Si no hay deseos, el motor del crecimiento queda anulado.

En Ámsterdam, visité la casa-prisión de Ana Frank, donde se escondió de los nazis junto a su familia entre 1942 y 1944. Su vida pendía de si esa puerta escondida tras la biblioteca era descubierta. Su vida no era un “álbum lleno”, todo lo contrario. En esas 3 habitaciones secretas, solo tenía una ventana, donde veía el cielo, los pájaros y un castaño centenario. Esas “pocas cosas” que se filtraban del exterior, fueron suficiente para que pueda imaginar y soñar sobre un mundo que le estaba privado y que solo podía espiar. El hacinamiento, la falta de confort y el aburrimiento, fueron el estímulo que impulsaron su deseo de ser escritora. En un “LIBRO VACIO” con hojas en blanco, redactó uno de los libros más famosos del mundo: “El diario de Ana Frank”.

El camino saludable del crecimiento no es la ruta que transita por el confort y el no sufrimiento. El deseo se mueve por lo que falta, y ese deseo permite soñar y construir un proyecto. El hacer todo por ellos y apropiarnos del sufrimiento de ellos, forma adultos incapaces de enfrentar la frustración y enfrentar la adversidad. La voracidad de los padres por hiperfacilitar todo, genera un umbral de frustración bajo, con capacidad de espera cero. La sobre protección, es tan peligrosa como el desamparo.

Por un lado, una generación de chicos apáticos con su álbum lleno. En contraste, una niña rodeada de privaciones, pero que vio a través de su discreta ventana, lo suficiente para llenar un libro con sus sueños e imaginación. Veamos la vida como un libro con hojas en blanco, que nos permita soñar con llenarlo.  ¿Qué vas a elegir, un álbum lleno o un libro vacío?

 

Dr. Pablo Giannini Díaz

Cardiología infantil y Medicina del deporte