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Publicado el: 08 de Octubre del 2020

CUANDO LO ESENCIAL, ES INVISIBLE A LOS OJOS

Dr. Pablo Giannini Díaz

Pediatra, Deportólogo y cardiólogo infantil

Los antiguos médicos egipcios y griegos, al observar la intrincada red de venas y arterias que surgían del corazón, creyeron que era el asiento de las emociones y donde se originaba la pasión. Así, fue gestándose la asociación entre nuestros sentimientos, con este órgano vital. Esa influencia llega hasta hoy, al punto tal que, para expresar todo el espectro de emociones, recurrimos a su significado: “Tiene un gran corazón”, “Te amo con todo mi corazón”, y en el otro extremo, “Me partió el corazón”.

Hoy en día, esta visión romántica, en la que el corazón recoge el símbolo del amor y la pasión, ha sido desplazada por la ciencia, que trasladó las emociones al cerebro y definió al corazón como un músculo que bombea sangre. Su cuidado es de tal importancia, que los médicos insistimos en adoptar un estilo de vida saludable como aliado para prevenir las enfermedades cardiovasculares, como la aterosclerosis, la anemia y la insuficiencia cardíaca. Así, la medicina reduce su valor a lo biológico, despojándole de su participación en las emociones. Sin embargo, cuantas veces tu ritmo cardiaco ha sido un fiel reflejo de una noticia alegre o un estado de angustia.

¿Podremos gozar de salud cardiaca, con solo poseer nuestras arterias limpias y un corazón eficiente? Si la ciencia pudiera auscultar nuestro corazón emocional, ¿Que nos diagnosticaría? ¿Arterias” endurecidas por el individualismo, “anémicos” de bondad y alegría, con “insuficiencia” para escuchar al prójimo?

Al famoso Pasteur una vez le dijeron: “Usted habla tanto de ese corazón emocional, pero nosotros hemos abierto miles de cadáveres y nunca encontramos ni rastros de él”. A los que Pasteur respondió: “Cuando muera vuestra madre, córtenla en mil pedazos y traten de encontrar el amor que ella tuvo por ustedes.” Las cosas más bonitas, no suelen tocarse, sino sentirse.

No nos contagiemos por la pandemia de la sociedad actual, que solo da valor, a lo que se ve o puede demostrarse en un laboratorio. Cuida tu salud cardiovascular, practica un estilo de vida sano, pero no descuides la salud del corazón que hace circular las emociones. Con acierto, Saint Exupéry, hace decir a uno de sus personajes en su cuento El Principito: “Lo esencial, es invisible a los ojos”.